Lesiones del deportista en edad escolar

La práctica deportiva en edades tempranas entraña el que un esqueleto aún inmaduro, con características histológicas y fisiológicas en pleno desarrollo, se vea sometido a traumatismos repetidos y cargas de trabajo intensas. Es lógico pues pensar que el riesgo de aparición de lesiones en estas edades pueda ser mayor.

Pero además, y dada la idiosincrasia de estos deportistas, va a tratarse frecuentemente de procesos osteocondrales; lesiones específicas en las que se ven afectados tanto el cartílago de crecimiento como los centros de osificación secundarios que aún no están cerrados.

La enfermedad de Panner o las apofisitis olecraniana y epicondílea en el miembro superior y la enfermedad de Osgood–Schalatter, la osteocondritis disecante de rodilla y las enfermedades de Sinding–Larsen–Johanson o de Server en el miembro inferior, son algunas de las entidades más habituales.

Creemos por tanto que es esencial, en la prevención de estas lesiones, que el colectivo vinculado con la práctica físico-deportiva, tome conciencia de los riesgos que el deporte puede conllevar en edades escolares y asuma e introduzca dicha actividad como un elemento educador imprescindible para el normal desarrollo psicomotor del niño.

Entre las patologías por sobreuso en los deportistas jóvenes, hallamos frecuentemente:

Miembro superior

  • Apofisitis olecraniana por tracción.
  • Apofisitis epicondílea por tracción.
  • Necrosis avascular del capitellum. Enfermedad de Panner. Osteocondritis disecante. (OD)

Miembro inferior

  • Apofisitis tibial por tracción u Osgood-Schlatter.
  • Apofisitis patelar por tracción o Enfermedad de Sinding-Larsen-Johansson
  • Osteocondritis disecante de rodilla.
  • Apofisitis calcánea o Enfermedad de Sever.

Dada la limitación de tiempo que conlleva una comunicación, intentaremos, al menos, hacer referencia a alguna de las que por frecuencia e importancia consideramos más interesantes.

  • MIEMBRO SUPERIOR.

Necrosis avascular del capitellum. Enfermedad de Panner. Osteocondritis disecante del codo.

Ciertas modalidades deportivas (tenis, gimnasia, baseball etc.), por sus gestos técnicos, someten a la articulación del codo a hiperextensiones forzadas y/o desviaciones en valgo de manera explosiva y reiterada, comprometiendo así la integridad de la estructura articular.

Y es que este tipo de gestos explosivos acarrean un compromiso vascular en los extremos de los huesos en maduración, que unido a los procesos de inflamación y micro rotura del cartílago articular, derivados de la tensión que ejercen las inserciones tendinosas, acaban por originar fenómenos de necrosis cartilaginosa.

La enfermedad de Panner es una osteocondrosis (OD) derivada de la necrosis avascular del capitellum que aparece habitualmente en jóvenes deportistas en torno a los 10 años.

La OD de capitellum suele manifestarse entre los 12 y los 14 años y la caracteriza la aparición de cuerpos libres articulares.

Probablemente ambos procesos patológicos no sean sino distintas etapas de un mismo trastorno de osificación osteocondral.

Apofisitis epicondilea por tracción.

El hecho de mencionarla obedece a que se trata de un proceso patológico que suele ir unido al anterior; si bien en este caso, el mecanismo lesional es la tracción repetida de la inserción muscular de los radiales y extensores de los dedos, sobre el epicóndilo medial.

Apofisitis olecraniana por tracción.

La única diferencia con el cuadro anterior es la implicación muscular que aquí se debe al tríceps.

  • MIEMBRO INFERIOR

Apofisitis tibial por tracción o enfermedad de Osgood-Schlatter

Es una OD de la apófisis anterior de la tibia que sobreviene durante la etapa de crecimiento infantil. En concreto se trata de una lesión por sobreuso, provenida de la tracción que de forma repetida realiza el tendón rotuliano sobre la tuberosidad tibial.

Habitualmente aflora entre los 10 y los 15 años de edad y en relación a prácticas deportivas como el fútbol, la gimnasia, el baloncesto o el voleibol; modalidades estas que implican saltos y carreras explosivas.

Se estima que hasta en un 25-50% de los casos puede ser bilateral.

El diagnóstico del Osgood-Schlatter es fundamentalmente clínico. El deportista refiere un dolor en la cara anterior de la rodilla que se exacerba con la solicitación del cuádriceps, tanto en la contracción resistida como en el estiramiento máximo; acompañado de inflamación y tumefacción articular.

Enfermedad de Sinding-Larsen-Johansson

Se trata de una afección similar a la anterior, con la única diferencia de que aquí el niño centra el dolor en el polo inferior de la rótula.

Osteocondritis disecante de rodilla

Esta es una patología propia de jóvenes gimnastas dado que estos se ven obligados a realizar fuertes recepciones en las que las rodillas actúan como amortiguadoras.

El área articular más comprometida suele ser el cóndilo femoral interno, especialmente en su región póstero-lateral. O más bien diríamos los cóndilos femorales, porque hasta en un tercio de los casos se presenta de forma bilateral.

Esta lesión es muy similar a la que se produce en el codo y obliga al deportista a suspender la actividad deportiva temporalmente, lo que no es óbice para que tras su completa recuperación pueda alcanzar un nivel máximo.

Apofisitis calcánea o enfermedad de Sever

La enfermedad de Sever es una de las causas más frecuentes de dolor en el talón de niños y adolescentes deportistas.

El calcáneo se desarrolla en dos partes y osifica completamente entre los 16 y los 18 años. Hasta entonces, los microtraumatismos repetidos y el sobreuso del hueso aún inmaduro pueden acabar originando una necrosis avascular del núcleo postero-inferior de osificación secundario.

Esta patología afecta especialmente a niños de entre 9 y 11 años que de manera habitual practican deportes como el baloncesto, el voleibol, la gimnasia o el fútbol, en los que se efectúan continuos impactos del talón sobre el suelo. Tiene mayor incidencia en el sexo masculino y en más del 50% de los casos afecta a ambos calcáneos.

El diagnóstico se establece cuando el jugador manifiesta un dolor a lo largo de los bordes del talón que le impide desarrollar su actividad deportiva y la exploración lo despierta al realizar la compresión de la zona implicada. Finalmente, es el estudio radiológico el que confirma la lesión, evidenciando condensación y/o fragmentación del núcleo epifisario posterior.

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